La piel de las manos se encuentra expuesta a mayores agresiones medioambientales (radiaciones solares, el calor, el frío), y agresiones químicas (jabones, productos de limpieza), que la de otras zonas del cuerpo. Por lo que debe ser atendida de forma especial.

Muchas de nosotras nos cuidamos, limpiamos e hidratamos la piel del rostro, e incluso la corporal, pero, ¿qué pasa con la piel de nuestras manos?

Hiperpigmentaciones piel

Manchas seniles

La piel de las manos, además, es una de las zonas que más acusa el paso del tiempo, llenándose, si no las cuidamos, de manchas pigmentarias y arrugas.

Un tratamiento de hidratación ayuda a restaurar la piel y, para mejores resultados, es recomendable hacerlo con un profesional que puedes encontrar aquí.

Tratamientos que utilizan para las manos:

  1. Emplean cosméticos emolientes e hidratantes que mejoran la hidratación de la piel.
  2. Favorecen la penetración de estos cosméticos mediante técnicas como:
  • Manos en tratamiento de parafinaEl masaje manual
  • La oclusión (que consiste en envolverlas en un plástico transparente)
  • Aplicando calor (infrarrojos)
  • Los baños de parafina.
  • La ionización y diatermia capacitiva.

Estos tratamientos profesionales consiguen una buena hidratación de la piel, lo que conlleva a una mejora de la barrera de protección frente a los agentes externos, lo que favorece la salud general de nuestro organismo, además de mejorar enormemente su aspecto.

Tips para hacer desde la casa:

  • Crema de manosAplicar diariamente” cremas barrera” para evitar las agresiones externas, así como cremas nutritivas.
  • Emplear guantes en aquellas actividades profesionales que manipulen detergentes o sustancias irritantes.
  • Acudir, al menos una vez al mes, a tu salón de belleza para repetir la sesión de hidratación.

El número de sesiones de un tratamiento de pieles deshidratadas debe decidirlo el profesional de belleza según las necesidades individuales y la disponibilidad del cliente.

Recuerda que el estado de las manos da indicios de la edad de la persona, y muchas veces, la edad que puede leerse en unas manos, es mayor que edad real de esa mujer u hombre.