El tratamiento de manos secas o deshidratadas es un tratamiento de manos que muchos hombres y mujeres necesitan, ya que la piel de las manos, a pesar de ser fuerte, está, en  ocasiones, desprotegida frente a la humedad, la sequedad, el frío, o agentes químicos, como los detergentes.

¿Por qué tenemos las manos secas?

El agua es la base de la vitalidad y la belleza de la piel. Cuando la cantidad de esta es insuficiente, la capa córnea pierde elasticidad, creando una sensación de tirantez.

Las agresiones ambientales y principalmente los productos químicos (jabones, detergentes, disolventes, etc.) provocan la deshidratación de la epidermis, la deslipidación del manto hidrolipídico que protege la piel, favorecen ciertas alteraciones pigmentarias.

La piel aparece reseca, áspera al tacto, enrojecida, con tendencia a agrietarse y seca en la cutícula y alrededor de la uña.

¿Cómo es la piel de las manos y por qué se seca con tanta facilidad?

A diferencia de los pies, que los llevamos tapados especialmente en la época de frío, las manos, que las usamos continuamente y siempre están al aire, se encuentran más desprotegidas, por lo que para mantenerlas sanas debemos cuidarlas regularmente.

La piel de la palma y el dorso de la mano es diferente. La piel del dorso posee folículos pilosos, melanocitos, y escasas glándulas sebáceas y tejido adiposo. Es una piel que se deshidrata con facilidad. Sin embargo, en la piel de la palma de la mano no hay folículos pilosos, pero si más cantidad de glándulas sudoríparas y sebáceas, lo que la hace más resistente que la piel del dorso.

A la piel del dorso de la mano, al carecer de glándulas sebáceas, le cuesta retener el agua, por lo que se deshidrata con mayor facilidad y se deteriora.

¿Qué reseca las manos?

  1. El clima frío
  2. La humedad ambiental y mojarse las manos en exceso.
  3. Lavarse con detergentes demasiado agresivos.
  4. El contacto de las manos con productos químicos demasiado agresivos: detergentes, disolventes.
  5. El contacto con productos en ciertos trabajos como el polvo, tierra, químicos, etc.
  6. Problemas crónicos como el hipotiroidismo, la diabetes o la psoriasis, que tienden a la deshidratación.

Tratamiento para manos secas

Los tratamientos para manos secas irán encaminados a hidratar y restaurar el manto hidrolipídico de la piel.

En cabina se aplicarán:

  • Cosméticos humectantes e hidratantes como glicerina, sorbitol, propilenglicol, NMF; emolientes de origen animal (lanolina) y vegetal (manteca de cacao, karité, jojoba); ácidos grasos (palmítico, esteárico, oleicos); aceites minerales.
  • Exfoliantes físicos y químicos: polvo de sílice, AHA, retinol, etc.
  • Baños de parafina: hidratan, suavizan la piel, eliminan toxinas y activan la circulación sanguínea, dilatan el poro y facilitan la penetración de otras sustancias.
  • Técnicas oclusivas: envolturas de cremas que facilitan la sudoración, utilizando film osmótico y envolviendo las manos en una toalla caliente.

Además, el masaje manual en manos de una esteticista activa el metabolismo cutáneo, mejora el color de la piel gracias a la eliminación de células muertas, y activa la circulación sanguínea favoreciendo el aporte de nutrientes y oxígeno a las células.

Algunos de los equipos empleados en cabina para tratar las manos secas son:

  • Infrarrojos: la radiación que produce calor.
  • Pulverización: se pulveriza una infusión de camomila o loción hidratante.
  • Alta frecuencia, y efluvios: activan la circulación periférica.

Tratamiento para manos resecas parafina

La parafina es una sustancia sólida e inodora, que se obtiene de la destilación de una mezcla compleja de hidrocarburos saturados contenidos en el petróleo.

La parafina que se utiliza para los tratamientos de manos y pies está muy refinada. Su temperatura de fusión apenas alcanza los 42 grados C. Se presenta enriquecida con esencias y principios activos hidratantes.

El baño de parafina es un tratamiento profundo de la piel, fácil de realizar y con resultados inmediatos y visibles.

Este tratamiento con parafina permite la traspiración de la piel, provocando la hidratación natural de piel de las manos.  Además, este efecto, a  modo de “mini sauna”, proporciona una hidratación instantánea y duradera.

¿Cómo debe ser la crema para hidratar tus manos?

La mejor crema para tratar las manos secas es aquella rica en en lípidos. Las tipo ungüento son fantásticas, ya que tienen la capacidad de formar una película protectora y reparadora de la piel de las manos.

Envolver las manos en film transparente, uno de esos que usamos para envolver los alimentos, ayuda a que la hidratación sea más efectiva, ya que formará una película oclusiva que ayudaraá a que la crema se absorba más.  Recuerda, aplicar la crema de manos también en uñas y cutículas.

Y fíjate en que tu crema hidratante de manos incorpore algunos de estos activos cosméticos:

  • Aceites minerales, lanolina, vaselina, ayudarán a proteger la piel de las manos.
  • Ácido láctico y urea, que contribuyen a eliminar las células muertas y estimular la cicatrización de manos más dañadas.
  • Vitaminas A, E y B5, que ayudan a la cicatrización de manos agrietadas.
  • Manteca de karité, que es altamente hidratante y nutritiva.
  • Cera de abejas y parafina liquida, que protege la piel de las manos.
  • Glicerina o glicerol, componentes que protegen las manos y las humectan.
  • Siliconas como la dimeticona, que ejerce un poder oclusivo que las protege del exterior.
  • Ácido hialurónico, que es hidratante.
  • Aceites jojoba, coco, argan, monoi, y los escualenos, que aportan los lípidos necesarios en una deshidratación.

Algunos tips para mantener tus manos hidratadas

  • Aplicar diariamente de cremas hidratación de protección con filtro solar.
  • Utilizar guantes de látex o goma cuando se requiera trabajar con agentes irritantes, y guantes de algodón o lana para proteger del frío y del aire.
  • Beber al menos 2 litros de agua al día.
  • Llevar una alimentación equilibrada y consumir abundantes frutas y verduras.
  • El número de sesiones dependerá del estado de la deshidratación de la piel, pero por lo general serían necesarias entre 15 y 20 sesiones.
  • La frecuencia será al principio de una vez por semana, para ir espaciando según su evolución a cada 10, 15 o 20 días.