Aunque tratamos de alimentarnos a base de comida saludable la realidad es que nos pasamos con el azúcar aunque no nos demos cuenta. Se dice que el azúcar, es el mayor predisponente a la obesidad, por encima de las grasas.

¿Qué tipos de azúcar hay?

Los hidratos de carbono o azúcares aportan más del 60 % de la cantidad de energía que necesita el organismo. Pueden ser:

  • Son los azúcares refinados de poco valor nutritivo. Entre los que destacan los dulces, pasteles, galletas, y, los procedentes de la fruta, que son saludables y aporta además fibra.
  • Tardan más de tiempo en ser digeridos, y se encuentran en verduras, como espinacas, brócoli, calabacines, en cereales integrales, y, en legumbres como las lentejas o alubias.

Los alimentos con azúcares naturales son una fuente de energía fantástica. El problema es que muchos alimentos procesados a los que les han añadido azúcares nos suministran “calorías vacías” de nutrientes.

El azúcar en datos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que tan solo un 5% de nuestra ingesta diaria de calorías debe ser de azúcares añadidos. Esto equivaldría a unos 6 terrones de azúcar o, lo que es lo mismo, unos 30 gr.

Los más pequeños incluso deberían consumir menos, no sobrepasando los 19 gr. (4 terrones de azúcar) diarios en niños de 4 a 6 años, y no más de 24 gr. (5 terrones de azúcar) en edades comprendidas entre los 7 y los 10.

Picos de azúcar. Un círculo vicioso

La mayoría de las personas toma alimentos azucarados para sentirse bien o como recompensa. Convirtiéndose en un motivo de satisfacción o premio.

La ingesta alta de azúcar hace que nuestros niveles en sangre se disparen. Esto nos proporciona una gran sensación de bienestar, seguida de un bajón que nos deja cansados, irritados y con ganas de más alimentos azucarados. De esta manera, se crea un círculo vicioso que favorece problemas de obesidad, diabetes y enfermedades cardíacas.

Sí a la comida saludable: Detectar el azúcar “añadido” e insalubre

¡Cuidado! Este azúcar añadido se encuentra en muchos alimentos procesados:

  • Cereales, el pan, o la bollería industrial.
  • En alimentos salados, como las sopas y salsas preconizadas, pueden contener azúcares añadidos.
  • Ciertos alimentos “light” son bajos en grasa, pero altos en azúcares. De nada nos vale un producto “fat free” si incorpora mucho azúcar.
  • Muchos alimentos “reducidos en azúcar” no siempre significa que sea “bajo”
  • Refrescos en lata. Una lata de refresco contiene, de promedio, 7 cucharaditas de azúcar.
  • En el etiquetado, fíjate en los carbohidratos. Estos incluyen tanto los niveles de azúcares naturales como añadidos: menos de 5 gr. por cada 100 es bajo, mientras que más de 20 gr. por cada 100 es alto.
  • Otros azúcares añadidos que podemos detectar en el etiquetado son: la glucosa, sacarosa, fructosa, lactosa o maltosa, la miel, agave o jarabes, el xilitol, sorbitol y manitol, estos últimos aportan menos calorías.

Stop la epidemia de la obesidad

Un truco, para combatir esos momentos en los que crees que necesitas algo dulce es tener a mano un yogurt natural, unas nueces y algo de fruta. Estos alimentos ayudan a regular los niveles de azúcar en sangre y a equilibrar la energía.

Consumir comida saludable es un elemento fundamental para disfrutar y mantener una buena salud.  Una alimentación baja en azúcares añadidos contribuye a poner freno a la obesidad, a la caries dental, a las enfermedades cardiovasculares, y a algunos tipos de cáncer, dolencias que se consideran la epidemia del siglo XXI.